“Criar a mi hijo en un lugar donde
la actitud hacia la lactancia materna es tan radicalmente diferente de las
costumbres que prevalecen en Occidente me abrió a una visión completamente
diferente de cómo podría ser todo. Los mongoles no solamente prolongan la
lactancia materna, sino que además lo hacen con más entusiasmo y menos
inhibiciones que casi nadie de quienes había conocido hasta entonces. En
Mongolia, la leche materna no es sólo para bebés; no se trata sólo de nutrición
y definitivamente no es un tema sobre el que se imponga la discreción. Es la
madera de la que estaba hecho Genghis Khan.” LEER MÁS